Las sobrinas de Lola (Teresa y Alicia) nos cuentan su experiencia

Estrevistamos a nuestros residentes

Cuando hace 18 meses nos comunicaron que nuestra tía Lola tenía una plaza en la Residencia San Francisco y San Vicente nos alegramos mucho, pues al estar en Manises nos permitiría seguir viéndola cada día y estar con ella cada tarde. Sabíamos que no era de las más modernas, pero el poder ver a Lola diariamente, era lo más importante. Indudablemente, lo primordial para nosotras era que ella estuviera bien atendida, y después de este año y medio hemos podido comprobar que ha estado en el mejor sitio posible, pues lo realmente válido de la residencia es su personal, su equipo humano. Quisiéramos con estas palabras expresar el más sincero agradecimiento a todo el personal por su calidad humana, su paciencia, amabilidad, sensibilidad, cariño y buen hacer con nuestra tía Lola.
Vuestra profesionalidad siempre fue capaz de comprender todo esto con nuestra tía

No es fácil cuidar a alguien a quien su enfermedad ya no le permite agradecer todo lo que estás haciendo por ella. Sin embargo, a pesar de ello, vuestra profesionalidad siempre fue capaz de comprender todo esto con nuestra tía, quién recibió siempre un beso, una sonrisa, una palabra amable y por supuesto unos cuidados intachables y dignos de elogio.

Y como Lola no pudo expresar en vida por su enfermedad, todos sus sentimientos, sus sobrinas queremos decir:

Agradecemos al director de la residencia, Sergio, la buena gestión que realiza diariamente.

Gracias a la trabajadora social, Cristina, por la eficiencia del trabajo que efectúa y la gestión que ha realizado en todo lo referente a nuestra tía durante el tiempo que ha vivido con vosotros.

Les agradecemos a todas la auxiliares que la hayan levantado, aseado, vestido, alimentado, vigilado su bienestar, acompañado todos los días.

Damos las gracias a las enfermeras, Ester y Lidia, que le han curado, han velado por su salud y han estado pendientes de ella todas las horas del día.

Queremos darle las gracias a la doctora, Merche, que ha cuidado de la salud de Lola, comentándonos todos los procesos por los que ha pasado, así como aconsejándonos sobre lo que ha sido mejor para ella en cada momento.

Agradecemos a la fisioterapeuta su trabajo y ayuda, y su interés por buscar siempre una silla donde nuestra Lola estuviera más cómoda.

Queremos agradecer a la psicóloga, Mar, todo el trabajo que ha realizado con nuestra tía, porque sabemos que ha sido realmente complicado.

Agradecemos a todo el equipo de servicios generales la limpieza que realizan cada día porque consiguen que la residencia sea un lugar al que da gusto entrar. Limpio y fresco.

Gracias también al oficial de mantenimiento, Manuel, que nos ha atendido siempre cuando le hemos dicho que las ruedas de la silla estaban deshinchadas o había que apretar un tornillo.

Nuestro agradecimiento a la peluquera por poner tan guapa a Lola.

Gracias de corazón a todos los residentes porque siempre nos acogieron como parte de su familia.

Y un GRACIAS en mayúsculas a ese maravilloso grupo de voluntarios que se reúnen para coser, ayudar a los residentes, realizar actividades de canto, traer a los perros (que tanto les encantan), acompañarlos en actividades fuera de la residencia o para acompañarlos simplemente… A todos y todas, mil gracias.

Os queremos felicitar por vuestra profesionalidad y os animamos a que no ceséis en vuestro esfuerzo para seguir adelante con todo lo que hacéis.

Y ya para acabar, gracias infinitas porque ella se sintió querida y nosotras sentimos que la quisisteis. Nos lo habéis hecho fácil hasta el f

Vuestra profesionalidad siempre fue capaz de comprender todo esto con nuestra tía

Vuestra profesionalidad siempre fue capaz de comprender todo esto con nuestra tía