Gerontología

¿La tecnología asistencial deshumaniza la atención a las personas mayores dependientes?

12/03/2015

¿La tecnología asistencial humaniza o deshumaniza la atención a las personas mayores dependientes?

“Humanizar la salud, constituye un compromiso ético de considerar a la persona en su globalidad. Y una intervención holística, global, integral, necesita de una particular capacitación de los agentes sociales en el ámbito de la inteligencia del corazón, de las habilidades para entrar en el mundo personal y particular de la persona a la que se quiere acompañar, identificar y movilizar en ella no sólo los problemas y necesidades, sino el mundo de los significados, los recursos, las habilidades y los valores que pueden permitirle trabajarse a sí mismo y ser el mayor protagonista del proceso. Promover la dignidad intrínseca de todo ser humano constituye el fundamento último de toda acción humanizadora” (BERMEJO, 2013).

 

                ¿Por qué introducimos la tecnología en el cuidado? Este proceso es la respuesta a la necesidad de incrementar la productividad de los procesos ante la escasez de recursos disponibles. Estos recursos que inicialmente son económicos se traducen en personal especializado y competente, equipamiento ergonómico e infraestructuras adaptadas.

                Este proceso de mecanización o automatización lo observamos continuamente a nuestro alrededor en los servicios que recibimos: el cajero automático del banco, el dispensador de gasolina, el tele peaje, etc… ¿Debemos establecer un límite  a ese proceso en la atención directa a las personas?

                La reflexión quiero realizarla en un plano teórico y no práctico. En la premisa inicial voy a suponer que la tecnología ha evolucionado lo suficiente para resolver de forma eficiente la atención de todas las necesidades de apoyo en las actividades de la vida diaria, (comer, vestirse, desplazamiento, uso del inodoro etc...).

                Es obvio que hay un aumento de la productividad porque aunque es necesaria la inversión inicial en el equipamiento, se amortiza en un plazo determinado a partir del cual es más económico que la realización de la tarea por parte de una persona.

                A primera vista puede parecer que la incorporación intensiva de tecnología en el cuidado a las personas puede conllevar un proceso de deshumanización en la medida en que se introducen objetos que median en la relación entre las personas o incluso, para alguna tarea, llegan a sustituir la presencia de otro ser humano.

                La atención a las personas en situación vulnerable tiene un nivel de implicación diferente que requiere de una relación personal, cuando se realizan los cuidados en las  actividades de la vida diaria, no solamente se realizan determinadas tareas técnicas se atiende a la persona de forma integral. Se da una presencia a una persona que está disponible para el otro, más allá de la tarea objetivo.

                En ocasiones, por otra parte, la presencia de un tú extraño es en sí misma una limitación, porque lo percibo como una invasión de mi intimidad. La situación de ayuda me obliga a exponerme a mí mismo y tal vez es una situación que prefiriese evitar. Por lo que si  técnicamente fuese posible preferiría una atención automatizada.

                No está lejos de ser una realidad un inodoro automático que me ayude en la tarea de la higiene después de una defecación en lugar de necesitar a otra persona para esa función, o una ducha proporcionada por un robot asistencial, o los desplazamientos dentro de un edificio con un exoesqueleto.

                El desarrollo de la propia autonomía es un elemento que se considera esencial cuando se valora el nivel de humanización de un proceso asistencial. Poder elegir y participar en los procesos de decisión sobre cómo quiero ser cuidado: ¿Qué actividades realizar? ¿Qué comer? ¿Dónde estar? ¿A qué hora me levanto, me acuesto…?  En este punto el mejor aliado es la tecnología, si la tecnología es la adecuada.  No dependería de otra persona para levantarme o acostarme o prepararme la comida etc.. Sería como una extensión de las sencillas ayudas técnicas que cualquier persona no dependiente utiliza para todas estas tareas. Es una cuestión cuantitativa cambiar un cuchillo por un robot DE cocina, y luego por un robot QUE cocina lo que yo le pido, cuando se lo pido.

                En Los procesos de atención indirecta, como son los de servicios generales (lavandería, limpieza, cocina) y de mantenimiento (de instalaciones y equipamiento), la incorporación intensiva de tecnología no tiene un impacto directo en la atención, aunque sustituyese totalmente a la persona prestadora, un baño que se limpia solo, un robot que lava y plancha la ropa,  otro o el mismo robot que limpia el polvo etc...

                Si las tareas más simples tareas son automatizadas o mecanizadas, necesariamente se requerirá nuevos niveles de cualificación para nuevos puestos laborales diferentes de los existentes en este momento.

                Los procesos de comunicación interpersonal también pueden verse facilitados con la incorporación de tecnología, si bien en este caso no la sustituyen totalmente sino que actúan como soporte del canal de comunicación: telefonía, videoconferencias, mails, WhatsApp, redes sociales, internet en general.

                La limitación a su uso vendría en este caso por las capacidades y conocimientos de los usuarios de la tecnología. Sin bien no considero que sea un impedimento total teniendo en cuenta dos procesos: por un lado que la progresiva implantación permite la familiarización con la misma, y por otro que una tecnología adecuada también implica una simplificación de su uso para permitir la adaptación a las competencias del usuario de la misma.

                La implantación voluntaria considero que es otro elemento clave, yo debo poder decidir o al menos en parte, como quiero ser atendido.

“Soy un cuerpo, claro está, pero soy también más que eso. También soy mi vida” (Gros, 2012).

                Sin embargo la persona necesita también para su realización un tipo de encuentro que solo puede dar otra persona. Por tanto creo que debería existir siempre una red personal de atención.

                La humanización no tiene que ser contraria a las “supertecnificación”, siempre que destinemos las mejoras en eficiencia para reforzar la presencia de personas en las áreas donde la escucha y la interrelación personal es necesaria.

En este lkin se pueden ver experiencias muy interesantes de robotica de servicios destinados al cuidados de personas. http://www.roboticadeservicios.com/robots_ayuda.html

Trabajos citados

Gros, S. R. (2012). Comunicación presentada en las VIII Jornadas de la AEP. Elemento Clava del pensamiento de Gabriel Marcel para Superar un mundo roto. Valencia.

BERMEJO, J. C. (0 de 0 de 2013). WWW.JOSECARLOSBERMEJO.ES. Recuperado el 28 de 01 de 2015, de WWW.JOSECARLOSBERMEJO.ES: WWW.josecarlosbermejo.es/articulos/el-compromiso-de-la-humanización-en-las-instituciones-sociosanitarias

¿La tecnología asistencial deshumaniza la atención a las personas mayores dependientes?