Salud en los Mayores

¿Es lícito el uso terapéutico del placebo en personas mayores?

27/03/2015

¿Qué quiere decir iatrogenia? Según la RAE  “Se dice de toda alteración del estado del paciente producida por el médico”. Aunque en este caso lo ampliamos a  producida por el médico o por los medicamentos.

¿Qué es el placebo? Según la RAE por placebo se entiende “Sustancia que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo, si este la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción”

La poli medicación es un mal extendido entre la población anciana, combinación de las pluripatologías propias del envejecimiento y un sistema de atención por especialistas donde cada uno de ellos aplica un tratamiento para la patología específica que ha  diagnosticado , pero ninguno hace una revisión general de las interacciones de todos los tratamientos acumulados de forma simultanea por el paciente.

Por otro lado tenemos la resistencia de las personas mayores a reducir el volumen y tipo de medicamentos. Lo que combinado con un contexto institucionalizado donde se tiene cierto control del entorno y es posible fácticamente una manipulación de la medicación facilita el recurso de la administración de tratamientos placebos.

Argumentos a favor

1.-La verdad de la técnica,  la autoridad científica de la medicina decide adecuadamente y de forma ajustada cual es el tratamiento correcto y ,en este caso, la ausencia del mismo como la mejor opción terapéutica al reducir el consumo de un medicamento innecesario. Al mismo tiempo reduce la poli medicación y la probabilidad de la interacción entre ellos con la consecuente acumulación de efectos secundarios.

2.-Si se producen efectos beneficiosos reales sin el concurso de un tratamiento convencional que implique la administracion de un medicamento, es por tanto algo bueno para la persona y útil en sí mismo. En estas circunstancias la verdad no posee utilidad práctica, y que se deba ocultar a la persona la ausencia de un principio activo con capacidad de tratar la dolencia no es importante porque se consiguen resultados y la percepción de mejora o bienestar es real. La eficacia del procedimiento es la propia prueba de su conveniencia.

3.-Existen personas mayores muy acostumbradas a la poli medicación que son demandantes excesivos de tratamiento médico.  Administrar un placebo no implica necesariamente el recurso a la mentira, solo cierto grado de manipulación. Reduciendo la información disponible o proporcionándola de forma incompleta.  Con la utilización de expresiones ambiguas a semejanza de una “restricción mental”. Como por ejemplo “este tratamiento te hará mucho bien y te encontrarás mejor, es muy bueno para lo tuyo”. Al fin y al cabo “lo que una persona considera verdadero  puede ser simplemente una función de su punto de vista individual” (FRANKFURT, 2007)

4.-En el posible conflicto ético entre los principios de beneficencia, no maleficencia, y autonomía, se respeta el orden jerárquico de los mismos. ¿Es mejor no respetar la autonomía  porque se fomenta la beneficencia.?

5.-En el sistema de relaciones que se establece entre el médico y el paciente hay dos votos que no tienen el mismo valor. En caso de discrepancia el conocimiento técnico profesional tiene más valor y la corrección de la actuación se decanta de parte del que sabe más.

Argumentos en contra

1.-Si la persona tiene capacidad cognitiva suficiente y  mantiene su capacidad de obrar, debe tener toda la información y no es lícito el recurso al placebo porque falta el consentimiento informado.

2.-En ausencia de una patología neuro-psiquiátrica,  la persona mayor debería conocer cuando se le está administrando cada tipo de medicación, dado que no existe la correspondiente incapacitación o internamiento judicial.

3.-La administración de un placebo necesita de una ocultación o engaño para tener posibilidad de producir un efecto terapéutico. Necesitamos hacer una mal real (el engaño) para tener la posibilidad de producir un posible bien que no es seguro.

4.-Esta práctica aumenta la probabilidad de sufrimiento para la persona tratada, porque sólo en el caso de no producir el efecto esperado se aplica un tratamiento real.

5.-No existe prioridad en los principios éticos, no puede obviarse el principio de autonomía y priorizar los de beneficencia y no maleficencia. Especialmente en este caso dado que con el placebo no tenemos certeza de su eficacia solo cierta probabilidad de éxito basada en la experiencia.

6.-El paciente tiene derecho a que se respete su propia autonomía y por tanto puede negarse a tomar un tratamiento médico, sin embargo no puede obligar a un médico a prescribir un determinado tratamiento.

7.-En el caso de que la persona que recibe el tratamiento placebo conociese el engaño eso reduciría su confianza en el médico que le trata y en los futuros profesionales que le pudiesen atender, reduciendo su posibilidad de recibir un tratamiento adecuado a su patología.

Conclusiones

En este caso no se respeta la autonomía de no aceptar el tratamiento porque no se tiene la información completa y veraz, pero si se respeta la competencia técnica del profesional de no prescribir un tratamiento inadecuado.

La administracion de un placebo fuera del contexto de un ensayo clínico y sin consentimiento de los participante atenta contra la dignidad de la persona, al buscar un atajo práctico para evitar descubrir cuál es  la causa real del sufrimiento y aplicar una tratamiento efectivo que no implique la utilización del engaño.

La utilización de esta técnica está relacionada con la economía de recursos, fundamentalmente de recursos humanos, los más costosos. Descubrir la causa de la angustia, el sufrimiento y el dolor puede conllevar un tiempo excesivo de los que los profesionales no disponen.

La experiencia del dolor  y el sufrimiento es subjetiva, sólo puede ser determinada por la propia persona que lo sufre. Que exista un malestar o un dolor psicológico no quiere decir que no exista o no sea real, sino que requiere un tratamiento adecuado para el mismo.

“Aunque en ciertas circunstancias, sería razonable agradecer la mentira. No obstante, por mucho bien que ésta hubiera podido hacer, en el fondo creemos que habría sido mejor si sus efectos beneficiosos se hubieran obtenido sin faltar a la verdad, sin que recurrir a ella.” (FRANKFURT, 2007)

Sergio Cañellas Fayos

Director Residencia San Francisco y San Vicente

¿Es lícito el uso terapéutico del placebo en personas mayores?