Atención psicológica y envejecimiento

21/11/2014 3 min 0 Comentarios
Residencia San Francisco y San Vicente - Atención psicológica y envejecimiento

El recurso a la residencia de mayores integrada en el sector solidario se ha revelado como útil a la hora de cuidar del contingente más longevo de la población. Una atención adecuada siempre implica atención integral a todas las dimensiones y dinamismos de la persona, bio-psico-social y espirituales.

En este sentido, no deben correlacionarse envejecimiento y enfermedad, puesto que resulta posible que los mayores mantengan unas circunstancias de vida que conocemos como “envejecimiento exitoso” .Al margen de la salud estas condiciones suceden cuando se reconoce y respeta su dignidad personal y se promueve un entorno de calidad.

Sin embargo, sí que son perceptibles determinados declives físicos y mentales asociados a la vejez y ante los que la intervención de los psicólogos puede ofrecer una ayuda adecuada. Dicha intervención se ha de efectuar desde un prisma global, el cual ha de comprender aspectos personales y ambientales de la persona mayor, orientado a que el anciano se mantenga activo y posea la máxima autonomía de las actividades que le afectan. Por lo tanto, la participación de los psicólogos en la residencia de mayores ha tiene en cuenta áreas tan dispares como los ejercicios físicos cotidianos, la salud física y mental, el bienestar emocional en relación con el contexto sociocultural y los recursos sociales, económicos y ambientales.

Determinados trastornos y demencias agravan la sintomatología propia de la vejez y hacen todavía más conveniente el concurso de psicólogos y neuropsicólogos. Estos profesionales y los voluntarios vinculados al sector solidario están logrando avances por lo que respecta al envejecimiento activo, de manera que pueden ayudar a los mayores a mantener un estado físico saludable y unas condiciones cognitivas idóneas. La consecución de este bienestar físico y mental les permite, por otra parte, desarrollar los aspectos más beneficiosos de su personalidad, la cual alcanza sentido en el ámbito social, es decir, en relación con otras personas de edades diversas.

La psicoestimulación constituye una de las terapias más aconsejables para mejorar la calidad de las condiciones de vida de los ancianos. Por rigores del ciclo vital, los humanos suelen perder memoria y presentar déficits cognitivos durante su senectud. No obstante, resulta posible prevenir y compensar estas problemáticas mediante metodologías como la citada. Las personas más maduras cuentan con una reserva neuronal que todavía es susceptible de ser puesta en funcionamiento y contribuir a su adaptabilidad social. En este aspecto, la recepción de motivadores ambientales y las reacciones que experimentan facilitan la mejoría de sus facultades; de este modo, la psicoestimulación abarca facetas cognitivas, afectivas y sociales.

Una herramienta terapéutica que mitiga el deterioro cognitivo en los enfermos con demencias vinculadas al envejecimiento es la psicoestimulación informatizada como por ejemplo “Smartbrain” (www.smartbrain.net). Se trata de una terapia no farmacológica y cuya eficacia ha sido testada científicamente, la cual se basa en la realización de múltiples combinaciones de ejercicios de dificultad diversa y que pueden proyectarse en dispositivos móviles u ordenadores. Dicha técnica sirve para entrenar las siguientes capacidades: cálculo, atención, reconocimiento, memoria, orientación y funciones ejecutivas.

Esta terapia puede disfrutarse en residencias de mayores, como en el caso de la Residencia San Francisco y San Vicente de Manises (Valencia) que ofrecen la psicoestimulación con el apoyo de las nuevas tecnologías.

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