Salud en los Mayores

Serie "Síndromes Geriatricos" : Infeciones en los mayores, prevención y tratamiento

05/02/2015

Las infecciones constituyen enfermedades provocadas por la entrada de gérmenes (hongos, bacterias y virus) en el organismo. Estos agentes patógenos causan daños, especialmente a los ancianos, circunstancia que puede derivar o empeorar un estado de dependencia.

La peligrosidad de las infecciones en las personas mayores viene determinada por varios factores: la menor respuesta inmune del organismo, la aparición clínica con cuadros diferentes a los de otros rangos de edad (como confusión o desorientación de aparición repentina) y la ausencia de signos que solemos asociar en general con cuadros infecciosos (los ancianos pueden presentar una infección sin fiebre, por ejemplo). Las respiratorias y urinarias se identifican generalmente como las más graves, pudiendo la infección transmitirse del órgano a la sangre y ocasionar el cuadro conocido como septicemia, de riesgo mortal.

En un entrono familiar, ante la ausencia de una sintomatologia análoga a la que manifiestan los adultos, como fiebre o dolor dificulta su identificación y retrasa la consulta a los profesionales santarios. Una de las ventajas de los servicios prestados en una residencia para personas mayores es contar con profesionales de la salud que identifican , diagnostican y tratan mas rapidamente ese tipo de afecciones reduciendo la probabilidad de complicaciones.

Por otra parte, existen factores, relacionados con las condiciones de vida de determinados ancianos, que generan el caldo de cultivo para las infecciones: la presencia de otras enfermedades crónicas (corazón, riñón...) y su agudización de la vulnerabilidad, la malnutrición, el uso de sondas o la escasez de recursos higiénicos y económicos.

Efectivamente, resulta imprescindible conocer el historial médico de enfermedades previas y tratarlas convenientemente. Además, ha de prestarse especial atención a las especiales formas de presentación de la infección en los mayores y a que la alimentación sea equilibrada.   También ayudan a la prevención las vacunas contra la gripe y el neumococo.

Por lo que respecta al tratamiento, deberá partir de la evaluación del estado general del enfermo y siempre que sea posible de los resultados de estudios bacteriológicos. Durante el proceso de tratamiento, conviene vigilar que no se desestabilicen otros cuadros crónicos (en bronquios o corazón, por ejemplo) que compliquen el estado general del paciente. Una vez conocidos el germen y el órgano en el que se ha desarrollado la infección, se procede a la prescripción de antibióticos, seleccionados en función de estas informaciones. En este aspecto, debe tenerse en cuenta la posología de los antibióticos, pero más relevancia adquiere conocer la capacidad del individuo para metabolizarlos y eliminarlos. En caso de complicación grave del cuadro clínico, se recomienda el ingreso en un centro hospitalario y la disposición de medidas especiales de apoyo.

No obstante, los ancianos y sus familiares no deben resignarse ante estas enfermedades, puesto que cuentan con medidas de prevención y tratamiento y con la opción de recurrir en Valencia a los servicios que prestan, tanto profesionales como voluntarios, en las residencias de mayores del sector solidario, como Lares en la Comunidad Valenciana y en concreto en nuestro centro residencial de Manises, San Francisco y San Vicente

En definitiva, las infecciones padecidas por los ancianos requieren una prevención que se anticipe a la expansión de los gérmenes y un tratamiento que parta de una evaluación global de la salud del paciente.


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